Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Génesis 2:1-2

Una vez hemos sido devueltos al ejército de Dios, pasamos a formar parte de los que han aceptado de nuevo el compromiso de defender a lo que cuesta la obra de la vuelta al descanso de Nuestro Padre, sin lugar a dudas que este tiempo que se vivió sin estar enrolado en el Ejercito de Dios, nos ha impedido conocer las formas originales de nuestro comportamiento dentro del mismo, hoy se nos restaura en este ejército teniendo como comandante a Jesucristo; pues El es quien dirige oportunamente a  los escuadrones de Israel.

 

La historia terrenal, es muy distante a lo que es la historia celestial, sin embargo Dios las ha querido unir en el conocimiento y cumplimiento de sus preceptos aún en medio de estos tiempos terrenales en los que vivimos. Hoy nuestro compromiso es notorio, ya que para enlistarnos de nuevo en Su Ejército, el Padre tomó a su único Hijo, para que éste viniera en calidad de hombre , es decir decendiendo al tiemo o historia terrenal y en esta condición aprobara con obediencia y lealtad, considerándolo así  El Padre comandante en jefe de nuestros escuadrones.

 

EL compromiso es contraído ante El, por el reconocimiento de su valor, obediencia y hasta muerte de Cruz, con la cuál ha pagado por el rescate nuestro, haciéndonos adeptos de su gloria, coherederos con El, y dándonos las ventajas de conocer como vencer en cada una de las batallas ya recorridas por El, cuando decendió como hombre a la realización de éste propósito y hasta decendió al infierno para vencer hasta allí.

 

El Padre hoy, ante las batallas sucitadas en medio de la hermosura de su creación,  no ha podido tomar su rspectivo descanso, también es este el compromiso nuestro, permitir que las batallas espirituales que se libran en la tierra, empiecen a ser obtenidas las victorias por parte nuestra, hasta llegar al descanso oportuno del Padre y nuestro, de modo que nos corresponde a nosotros, echar la pelea, obtener el triunfo en Crsito, pues en El somos más que vencedores y entregar al padre la diferencia de su séptimo día para su merecido descanso.

 

Tenemos quien nos ayuda a la obtrención de cada uno de estos logros, quien de forma oportuna llegó y habitó en medio nuestro entregándonos ya las victorias en nuestras manos, por tanto, ante la victoria entregada por Cristo a nuestras vidas, es muy poco lo que podemos llamar como compromiso, El los ha cumplido mayormente que nosotros y ha sido el guía oportuno para nuestras victorias.

 

Adelante, pues su valiosa vida es mayor que nuestro compromiso......................Con El Venceremos