Nuestros niños representan el porvenir de nuestra Iglesia y por ende el porvenir de la humanidad, por tanto; hemos declarado en ellos la palabra profética, haciédoles desde ya partícipes del Reino Eterno como lo estableciera nuestro redentor y Salvador Jesucristo.Este hermoso departamento en Nuestra Iglesia, se encarga de educarles en su temprana edad, adiestrándoles con formas audio-visuales para luchar en nuestro tiempo contra la maldad, proveyéndoles herramientas necesarias para que fundamenten sus vidas en CRISTO, y formen bases de amor en sus acciones, voluntades, emociones y sentimientos.



El trabajo en equipo dentro de este departamento, nos permite ayudar a los padres en la ardua labor de educarles para el bienestar de ellos y el compromiso con la sociedad, esperamos que esta actividad sea correspondida por cada miembro en comunión de Nuestra Congregación, y por aquellos que se solidaricen con la niñez en el mundo. Actualmente, el departamento está dirigido por un integrado y voluntario grupo de hermanas y hermanos solidarios en el Servicio al Reino de Dios.

Instruyendo al Niño:

En la ardua y gran labor de edificar el cuerpo del Señor, nos proponemos iniciar este trabajo, partiendo desde la niñez, entendiendo estar comprometidos con Dios desde todas los ángulos y con todas las edades, es por tanto que un hermoso grupo de hermanos compuesto por jovenes, damas y caballeros se ofrecen junto al pastor, en llevar a cabo esta importante obra dentro del núcleo más tierno de la sociedad, esculpiendo sus valores y adiestrándoles a su servicio a Dios.


Les declaramos con el poder de Dios sobre ellos, auguramos grandes victorias a través de la niñez, no solo para los de esta isla, sino para todos hasta los confines de la tierra, presentamos nuestro trabajo al mundo para llevarlos a los niños en toda localidad que puedan ser alcanzados por la maravillosa Gloria de Dios. ¡Adelante Hermanos! Construyamos desde sus cimientos casitas para El Señor.

Dios les Bendiga Abundantemente

¡Cómo aborrecí el consejo, Y mi corazón menospreció la reprensión; No oí la voz de los que me instruían, Y a los que me enseñaban no incliné mi oído!  Proverbios 5:12-13